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¿Como va la económía de Yucatán?
México atraviesa un momento de crecimiento débil pero estable. El PIB nacional creció alrededor de 0.8% en 2025, una de las tasas más bajas desde la pandemia. Traducido al lenguaje cotidiano: el país sigue avanzando, pero casi arrastrando los pies.
¿Y Yucatán?
Evolución y dinamismo del mercado inmobiliario en el sureste de México (2020–2026)
Estudio insignia de Decide Market Research basado en una base de datos propia Documenta la transformación del mercado inmobiliario en los tres estados del sureste y analiza las principales ciudades de la región y proyecta escenarios al cierre de 2026.
Hallazgos principales
El mercado inmobiliario del sureste no solo está creciendo: se está transformando aceleradamente, con incrementos de hasta 50% en precios en solo cinco años.
Mientras el Caribe vive del capital turístico y la inversión, Mérida se consolida como refugio residencial, generando dos dinámicas distintas en una misma región.
La clave no está en dónde es más caro, sino en dónde está creciendo la ciudad, especialmente en periferias con alto potencial… pero también con riesgos si no hay infraestructura.
Este reporte : te dice dónde está la oportunidad antes de que sea evidente para todos.
Yucatán: la economía que crece sin cambiar del todo su modelo
Yucatán exporta más que nunca.
Pero eso no necesariamente significa que haya cambiado de modelo económico.
En este nuevo reporte de Decide Market Research analizamos cómo el estado pasó de depender de la industria textil a convertirse en un exportador importante de componentes automotrices y alimentos procesados. A simple vista parece una transformación profunda. Pero cuando uno observa con detalle, descubre algo más complejo: cambiaron los sectores… pero no del todo la lógica del crecimiento.
¿Qué significa realmente exportar?
¿Qué es una maquila?
¿Por qué importa el lugar que ocupa Yucatán dentro de las cadenas globales de valor?
Este análisis explica, con datos y ejemplos claros, cómo funciona la economía exportadora yucateca, cuáles son sus fortalezas y cuáles son los límites que todavía enfrenta para generar más valor local, innovación y desarrollo tecnológico.
Porque el verdadero reto no es solamente crecer.
Es crecer y cambiar de nivel.
Descarga aquí el reporte completo
La economía que avanza sin alcanzar: Yucatán frente al espejo del PIB per cápita.
¿Somos más o menos ricos? La pregunta parece sencilla, casi de sobremesa, pero encierra una trampa. Porque la riqueza no se mide por sensaciones ni por el ritmo de la ciudad, sino por lo que una economía es capaz de producir y, sobre todo, por cómo ese valor se reparte entre quienes la habitan. Ahí aparece el Producto Interno Bruto (PIB), ese número frío que intenta ponerle precio a todo lo que se genera en un territorio. Y, para hacerlo comparable en el tiempo, se calcula a precios constantes, en este caso, de 2018, eliminando el ruido de la inflación. Esto implica “congelar” los precios de referencia para eliminar el efecto del aumento de los precios, de modo que el crecimiento refleje un aumento real en la producción y no solo el encarecimiento de los bienes y servicios. Sin este ajuste, una economía podría parecer que crece cuando, en realidad, solo está produciendo lo mismo a precios más altos. No es cuánto dinero circula hoy, sino cuánto vale realmente lo que producimos.
Si quieres vender en Mérida, primero entiende cómo despierta.
Mérida no despierta a la misma hora. Despierta en cuatro tiempos distintos.
En una casa todavía en penumbra, la televisión ya está encendida antes de que salga el sol. En otra, la luz que ilumina el cuarto no viene de la ventana sino de un celular que vibra con notificaciones acumuladas. En algún punto del oriente, una radio acompaña el sonido del agua en la cocina. Y en una colonia tradicional, dos vecinos se saludan y antes de preguntar “¿cómo amaneciste?” ya están diciendo: “¿supiste lo que pasó?”
La ciudad comparte calles, pero no comparte el mismo filtro para entender lo que ocurre.
Si miramos los datos completos del Barómetro de Decide Market Research, vemos que Mérida no vive en un solo medio: vive en seis grandes territorios de información que coexisten y se entrelazan.
Niveles Socioeconomicos de Mérida
Quieres entender cómo se distribuye la sociedad en Mérida: quiénes son, dónde están, cómo viven y qué decisiones toman todos los días. Es un análisis por niveles, es un mapa claro del comportamiento, el consumo y las oportunidades reales del mercado.
Incluye la distribución por nivel socioeconómico, ingresos, gasto y capacidad de ahorro por segmento, hábitos de consumo, movilidad y educación, mapas por zonas de la ciudad, así como el perfil psicográfico que explica cómo piensan, qué aspiran y cómo toman decisiones.
Entre los principales hallazgos: más de la mitad de los hogares vive bajo presión económica constante, lo que redefine el consumo; la clase media es el verdadero motor de la ciudad y sostiene la dinámica económica; el nivel alto, aunque reducido, concentra la influencia y marca tendencias; la periferia está generando nuevos patrones de crecimiento y consumo. Mérida no es un solo mercado, sino múltiples realidades que requieren estrategias distintas.
En pocas palabras. Entenderas como esta estructurada la sociedad meridana, por niveles, en donde estan (mapa) y como piensan (piscográfico)
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Análisis Estratégico de Viajeros Internacionales: Yucatán.
La información de la Encuesta de Viajeros Internacionales (EVI) del INEGI correspondiente a enero de 2026 permite observar con claridad el comportamiento del turismo internacional cuyo destino principal del viaje fue Yucatán, es decir, aquellos viajeros para quienes el estado fue el motivo central de su desplazamiento y no simplemente una escala dentro del itinerario. Este matiz es importante porque el indicador refleja la verdadera capacidad del destino para atraer visitantes por sí mismo y no únicamente por su cercanía con otros polos turísticos. También es importante aclarar que la estimación del número visitantes puede no coincidir con otras estimaciones de sector como Datatur porque esta última recoge a todos los visitantes con pernocta, independientemente si es o no el estado declarado como el principal destino de viaje.
El desgaste de Mérida no tiene dueño
Jacinto y Tomás, dos amigos de la universidad, apostaron por el software cuando aún no estaba claro si en Mérida eso alcanzaba para vivir bien. Les alcanzó. Y más que eso. Jacinto Itzá se quedó. Emprendió. En pocos años consolidó una empresa que hoy recluta talento local y programa para compañías internacionales. Diez jóvenes trabajan con él; algunos ni siquiera han egresado. Mérida, para Jacinto, funciona.
Tomás Ferrer se fue. Una beca lo llevó a Monterrey, donde cursó una maestría y terminó trabajando como desarrollador senior en una empresa global. Su salario está tasado en dólares y su crecimiento apunta hacia California. Desde fuera, Mérida se ve distinto.
De visita a Mérida Tomas se ve con Jacinto en una cantina del centro de Mérida tras una breve discusión de la supuesta superioridad del cabrito asado sobre el Poc chuc, pasan a platicar de los cambios y los problemas urbanos de la ciudad, en los dos últimos años de ausencia hay cambios que claramente nota Tommy, como también le decían a Tomas. No lo sientes, le dice a Jacinto. Te acostumbraste. Así veo a Merida los problemas les esta creciendo y seguimos pensando que Mérida es el mejor lugar para vivir en México. Te doy dos ejemplos el agua potable y los baches en calles y avenidas.
Cuando me fui, partí con la idea que en Yucatán estaba el mayor reservorio de agua en todo el país, me fui pensando que Yucatán nunca tendría problemas de agua, regreso y veo protestas de vecinos por la insuficiencia del servicio, escucho en la radio y en las redes sociales que el numero de fugas se ha incrementado considerablemente. Del estado de las calles igual, cuando me fui era el problema más sentido de los meridanos, la plática común era los baches y el costo de las llantas y la suspensión de los vehículos que había de reparar constantemente, regreso y se sigue hablando de lo mismo, aunque noto que muchas vialidades han sido reparadas.
Los problemas persisten y se han agregado otros a la agenda. Esa es tu percepción le dice Jacinto, es tu idea porque ya se te subió “te crees” por vivir en Monterrey, yo lo veo igual, sigo calificando a Merida, diez de diez. No es que esté peor, insiste Jacinto, es que ahora te quejas más. No, responde Tomás, es que ahora comparo. Mejor repasemos las cifras, ¿que nos dicen los datos? ¿Dónde podemos consultar esa información? Vamos a googlearlo. Jacinto saca el celular. Mira, dice, no es percepción. Y le enseña los datos, es un reporte construido con base la ENSU.
Lo que cada generación le está diciendo al futuro (aunque no lo admita).
Preguntar si nuestros hijos vivirán mejor que nosotros parece una pregunta económica. No lo es. Es una pregunta emocional. Y eso se nota cuando uno mira con calma los datos que arroja el Barómetro Mérida de Decide Market Research.
En Mérida, esa pregunta deja algo incómodo al descubierto: el optimismo existe, pero ya no es inocente. Conviene decirlo desde el inicio, para no engañarnos: somos más los que miramos el espejo con optimismo. De acuerdo con el Barómetro, 61.2% de la población cree que las nuevas generaciones vivirán mejor o igual de bien. Es mayoría. Es real. Pero no es aplastante. Porque, al mismo tiempo, 33.1% piensa que vivirán peor o igual de mal. Y cuando una de cada tres personas duda del futuro de sus hijos, la duda deja de ser anecdótica.
No son de cristal: son producto de un sistema que ya no responde
Todo tiempo pasado fue mejor. Las nuevas generaciones son de cristal, no resisten nada. Yo a tu edad..., ¿Has escuchado estas expresiones? A base de repetición, las hemos asumido como ciertas. Pues bien, el INEGI acaba de soltar los resultados de la Encuesta Demográfica Retrospectiva (EDER) 2025, con estos datos estamos en condiciones de explorar esta realidad incomoda. Y responder a: ¿las generaciones anteriores están hechas de otra pasta?
¿Y si los árboles nos salvaran de la locura? La Regla 3-30-300 y el asfalto que nos funde el cerebro.
Esta es una autopsia urbana de Mérida, un diagnóstico que no busca adornar balcones, sino detener una hemorragia social. Es un manifiesto que disecciona la ciudad que nos vendieron como blanca para revelar el gris que nos está enfermando el alma.
Mérida se jacta de ser la ciudad blanca, pero si somos honestos frente al espejo implacable del satélite, nos estamos convirtiendo en una ciudad gris, que ha olvidado que los seres humanos somos mamíferos y no piezas de tetris. Nuestra capital crece hoy como una mancha de aceite hacia afuera, mientras hacia adentro se seca y se agrieta, convirtiéndose en el testimonio mudo de un urbanismo que decidió que el asfalto es más rentable que la cordura. En una ciudad donde el termómetro juguetea sádicamente con los 45°C y donde la gentrificación del gusto nos ha convencido de que una terraza de cemento pulido es más elegante que un patio con tierra, nos enfrentamos a una realidad brutal: el calor nos funde el cerebro
Mérida y el debate equivocado: los muros primero, la vida de las mujeres después.
Cada año, en Mérida, el calendario trae consigo una escena que ya conocemos demasiado bien. Llega el 8 de marzo, se organiza la marcha, aparecen las consignas, las paredes se llenan de mensajes y, al día siguiente, la ciudad despierta con una discusión que parece repetirse con una precisión casi mecánica. Los medios buscan la imagen más llamativa: la estatua intervenida, el edificio pintado, el monumento cubierto de nombres y frases. Las autoridades anuncian que evaluarán los daños al patrimonio. En redes sociales comienza la batalla moral. Y así, una vez más, Mérida se divide en dos posiciones que ya nadie necesita explicar porque todos las conocen de memoria.
De un lado están quienes sostienen que, frente a la persistencia de la violencia, el cansancio acumulado y la lentitud de las instituciones, la protesta radical es una forma legítima de expresión. Del otro lado aparecen quienes, aun reconociendo la legitimidad de las demandas, consideran que dañar monumentos históricos o espacios públicos no puede justificarse. Los argumentos se repiten con una fidelidad casi ritual. Cambian las personas que los dicen, pero no cambia la conversación.
Entre el Discurso y el Censo: La Verdadera Prueba del Renacimiento Maya
Hay momentos en que una sociedad necesita detenerse y mirar sus propias cifras antes de repetir sus propias consignas.
El actual gobierno ha colocado en el centro de su narrativa el concepto de renacimiento Maya. La frase es poderosa. Evoca historia, identidad, orgullo y continuidad. Conecta emocionalmente con una raíz que atraviesa generaciones y define el imaginario colectivo del estado. Pero precisamente por su fuerza simbólica, la expresión exige algo más que entusiasmo: exige sustento. Porque un renacimiento no es un sentimiento. Es una transformación observable.
Mirar la luna y descubrir la pobreza: la ilusión de su desaparición en Yucatán
Hay noches donde uno no mira la luna por romántico, sino porque no hay para más.
Este reporte de Decide Market Research parte de una experiencia que miles de estudiantes y familias en Yucatán conocen demasiado bien: vivir contando monedas, ajustar sueños al presupuesto y aprender a sobrevivir con “lo que hay”.
Pero detrás de esa historia personal hay una pregunta mucho más grande:
¿de verdad está desapareciendo la pobreza en Yucatán o solo estamos moviendo la línea?
En este análisis encontrarás:
• Cómo se mide realmente la pobreza
• Cuánto se necesita hoy para no ser considerado pobre
• Qué papel juega el crecimiento económico y los apoyos sociales
• Por qué la reducción de la pobreza podría no ser tan permanente como parece
Un texto entre la economía, la memoria y la realidad cotidiana de miles de yucatecos.
Descarga el reporte completo aquí:
Yucatán explicado en flujos, no en mapas
Uno cree que vive en un municipio.
Mentira. Vive en una fila.
Fila para entrar a Mérida en la mañana.
Fila para salir en la tarde.
Fila en el periférico, en el camión, en el semáforo, en la vida.
Hay lugares en Yucatán que ya no funcionan como municipios. Funcionan como salas de espera de Mérida. Kanasín, Umán, Tecoh… territorios completos diseñados para dormir gente que trabaja en otro lado.
Y mientras todos hablan de crecimiento, plazas comerciales y nuevas inversiones, hay un dato que debería preocupar más: uno de cada dos empleos del estado está concentrado en Mérida. Todo cae ahí. El tráfico, la presión urbana, el costo de la vivienda, el tiempo perdido y también la gente.
Este reporte no habla de mapas bonitos.
Habla de gravedad.
De cómo Yucatán dejó de organizarse por municipios y empezó a organizarse por flujos humanos.
Por trayectos diarios.
Por dependencia.
Y cuando ves el mapa real, entiendes algo incómodo: el problema no es la movilidad. El problema es que el sistema solo funciona obligando a miles de personas a moverse todos los días.
Descarga el reporte completo aquí
Una comedia meridana en cinco actos (con datos reales y pocas risas nerviosas)
En Mérida, la democracia no se rompe, se interpreta. Como el clima, el tráfico o el mejor relleno negro de la ciudad, cada uno tiene una opinión firme, contradictoria y, por supuesto, basada en “lo que se ve”. Y lo interesante no es que existan diferencias, sino que los meridanos parecen estar viviendo en democracias paralelas, todas ubicadas en la misma ciudad.
A veces, los grandes debates no empiezan en casa. Un acontecimiento externo, como el caso de Venezuela, lejano en lo geográfico pero cercano en lo simbólico, sirve como detonante para mirar hacia adentro y preguntarse por el estado de nuestras propias instituciones. Sirve de excusa para que muchos volteáramos a ver el tablero completo y hacernos una pregunta incómoda: ¿cómo está realmente la democracia? El resultado no fue un consenso, sino algo más parecido a una sobremesa familiar donde nadie se pone de acuerdo… pero todos están seguros de tener razón.
Yucatán: El Mito del Salario Bajo y la Verdad que No Queremos Ver
Un análisis de los ingresos laborales en Yucatán: datos, contexto y el elefante en la habitación llamado informalidad
¿Es Yucatán uno de los estados con los salarios más bajos de México? La respuesta corta: no. La respuesta completa: no, pero tampoco donde deberíamos estar.