Hay una escena que parece cotidiana: un avión despega de Mérida, la ciudad se hace pequeña y, desde arriba, Yucatán parece otro.
Pero hay algo que no se ve desde la ventanilla.
Para 6 de cada 10 adultos yucatecos, volar no forma parte de su experiencia. Y detrás de ese dato hay algo mucho más grande que un viaje: hay una historia sobre desigualdad, oportunidades y sobre el tamaño del mundo que cada persona ha podido conocer.
El problema no es quién puede comprar un boleto de avión. Sino quién no ha tenido la oportunidad de ampliar su mapa del mundo
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